Son muchos los contadores públicos y abogados que consideran que una de las principales inconsistencias y observaciones en el sector público corresponden a un mal ejercicio del presupuesto o una mala dirección en la realización de la auditoría, se fundamenta el hecho en el que los usuarios de la información pública carecen de información integral, concreta y específica a sus intereses.
Existe una diferencia entre el fracaso de una auditoría y el riesgo en la realización de una auditoría, es preciso definir estos vocablos y una vez entendidas las diferencias podremos atender los diferentes criterios que se dan en el campo profesional de la fiscalización en el sector público, es así que lo podemos definir de la siguiente forma:
Fracaso en la gestión del presupuesto.
Ejercicio del presupuesto y rendición de cuentas con respecto al presupuesto ejercido, metas alcanzadas, programas cumplidos y la eficiencia en la atención en los servicios públicos.
De lo anterior se desprende que el fracaso es cuando el ente público no está en posibilidades de cumplir con los objetivos para los que fue creado. Otro detonante es la posibilidad de no poder pagar acreedores, proveedores que prestan servicios al propio organismo, malas decisiones de la administración o desconocimiento total de las políticas públicas y de la normatividad, funcionarios públicos con grados académicos aceptables pero con desconocimiento total del sector público en su integridad; A diferencia de una empresa privada que existe el riesgo de una quiebra, en el sector público cabe la posibilidad de un ejercicio de recursos que al no ser aplicados a fines y beneficios sociales la creación de dicho organismo sea un fracaso y que los recursos ejercidos únicamente hayan caído a un abismo de un cumplimiento inmune a cualquier beneficio social.
Fracaso de la auditoría.
Cuando el auditor emite una opinión errónea como resultado del cumplimiento o incumplimiento de los logros y objetivos sociales del ente público, contribuye también en un daño moral a la sociedad, emitir una opinión positiva cuando el ente público no muestra en los resultados obtenidos los logros esperados contribuye a un ejercicio incorrecto del presupuesto, cae como coadyuvante que se vuelvan a asignar recursos a ese ente público cuando por índices de eficiencia y eficacia no cumple su cometido.
Un fracaso en la auditoría en el sector público también es emitir opiniones parciales sobre los resultados generales, un ejemplo de ello es quizás que el auditor entre acuerdos con el propio organismo informe un resultado que no es y en consecuencia los informes del auditor que deberían ser la base sobre un buen desempeño traducido en servicios adecuados a la sociedad estos no lo sean, encubiertos en una opinión técnica que da margen a que no se castigue al funcionario omiso sobre su ineficiente gestión e incumplimiento de su deber.
Riesgos de auditoría.
El auditor puede llegar a una conclusión en el que los Estados Financieros sean razonables y emita una opinión sin salvedades, incluso un informe de observaciones sin observaciones o sin observaciones considerables, sin embargo, es común que en auditorías realizadas por profesionales diferentes se descubran todos los errores importantes en los Estados Financieros y Presupuestales. Las auditorías al sector público están muy limitadas por muestreos y es muy difícil detectar errores y fraudes ocultos, por lo tanto, siempre existe el riesgo de que en una auditoría al sector público no se descubran errores importantes aún y cuando se haya cumplido de manera estricta con gran conocimiento técnico de las Normas Internacionales de Auditoría, lineamientos específicos de normatividad, de conocimientos en sistemas de información y otros que en conjunto contribuyen a emitir una opinión al respecto.
Los entes fiscalizadores al sector público en lo general no piden calidad de la auditoría, sino se inclinan sobre la revisión de algunos segmentos mostrados en los Estados Financieros y Presupuestales, por lo tanto, no existe una valoración general a la información financiera y presupuestal omitiendo regularmente aspectos comparativos que compensen la valoración de la información financiera con la información presupuestal; En la práctica, es difícil determinar cuando el auditor no ha sido cuidadoso en su trabajo, debido a la complejidad en los requerimientos técnicos y jurídicos inscritos en la normatividad, de igual modo es difícil determinar quién tiene derecho a esperar los beneficios de una auditoría.
¿En qué momento el auditor al sector público puede definir en el éxito o en el fracaso de una auditoría cuál o cuáles de los aspectos antes mencionados incidieron en su resultado? Es el contador público el responsable de todos los aspectos de su trabajo, de su conocimiento en la contaduría pública y de auditoría como de la deliberación de los resultados obtenidos o de los daños punitivos causados.
Fuente: Arens, A. y Loebbecke, J. (1996). Auditoría, un enfoque integral. PRENTICE HALL HISPANOAMERICANA, S.A. Sexta edición.



