La cultura del ahorro: Factores importantes a considerar.

Pareciera evidente que conforme transcurre el tiempo las personas comienzan a cuestionarse sobre su futuro, la calidad de vida y el tiempo que se requiere. Es por lo que, derivado de la incesante incertidumbre del mañana comienzan las preguntas ¿cómo me veo en veinte años? ¿cómo quiero que sea mi adultez/vejez? ¿cómo puedo adquirir una casa propia? ¿quiero trabajar o emprender? ¿lograré alcanzar mis metas? ¿estoy en el lugar que me encamine a lograrlo?  Sin embargo, parece ser más complicado el tratar de responderlas y desafiante el asimilar la respuesta. No obstante, todas las preguntas engloban dos principales factores.

  1. La capacidad monetaria para hacerles frente.
  2. Las medidas a tomar para lograr esa capacidad.

Los cuales, a través de este artículo serán desglosadas.

Cuando se habla de capacidad monetaria hay que tomar en cuenta que debemos considerar tres aspectos primordiales:

  1. El ingreso con el que se cuenta, bajo consideración de su modalidad: fijo o variable y su frecuencia.
  2. El gasto que genera a la par de la frecuencia de los ingresos (diarios, semanal, quincenal o mensual). 
  3. Establecer objetivos que sean determinados con una visión realista y con base en las capacidades de cada persona.

Mientras que, cuando hablamos de medidas que nos permitan desarrollar esa capacidad; es necesario mencionar los siguientes elementos:

1. Las habilidades que tiene cada persona respecto al tema, como lo pueden ser la disciplina, la constancia, la organización, etc.

2. La personalidad que se posee. La cual, es un factor determinante para conocer la interacción que se tiene respecto al dinero. Por ejemplo, existe el supuesto de que alguien más extrovertido tiene tendencia a frecuentar y experimentar más, lo que podemos traducir como un “mayor gasto”. Mientras que, alguien introvertido puede ser más reservado y minucioso con las decisiones que toma, lo que se podría traducir como una posibilidad de “menor gasto”. 

3. Las debilidades que se tienen; es decir, las circunstancias ante las que es complicado poner un límite de capital; por ejemplo, compra de ropa, visitar restaurantes, viajes, productos de belleza, libros, o algún producto o servicio que sea constante que tenga una relación directa con el placer.

Una vez definidas nuestras propias circunstancias, podremos tener más claridad sobre lo que tenemos, lo que queremos y cómo podemos adquirirlo.  Así como conocer nuestras fortalezas y limitantes en la acción de ahorrar.  Como menciona Cavallo y Serebrisky (s. f.) 

“Si bien ahorrar para pasar la tormenta es fundamental, lo que realmente importa es ahorrar para prosperar y generar los buenos tiempos…para vivir vidas productivas y plenas.”

Es por ello que, el objetivo primordial de este artículo es que usted conozca los elementos que tiene que tomar en cuenta para comenzar un ahorro más allá de sólo el ingreso y gasto; sino con base fundamental en sus acciones, habilidades y debilidades que forman parte de su caracterización única como individuo. Para así, poder definir con naturaleza y sin acciones desorbitantes, el rumbo que su dinero puede tomar para su beneficio en un presente y en un futuro.

Fuentes:

Cavallo, E., & Serebrisky, T. (s. f.). Ahorrar para desarrollarse. Google Books. https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=sxmGDwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PR7&dq=porque+es+importante+ahorrar&ots=eHjuIx4RgN&sig=K7YSnZGK6z7NgUCqwgivr6ScxnE#v=onepage&q&f=false