LA PLANEACIÓN DEL PRESUPUESTO PÚBLICO EN MÉXICO

La planeación del presupuesto público en México ha recorrido diversas formas a lo largo de la historia, desde la tradicional, que consistía únicamente en determinar los techos de las partidas presupuestales, hasta la modernización administrativa y presupuestaria actual que busca medir la relación existente entre el gasto ejercido y su contribución al logro de los objetivos institucionales a los que se destina.

Chan (2002) menciona que el presupuesto público se puede estudiar en su relación con el desempeño macroeconómico de un país ya que la buena marcha de un sistema está vinculada de manera muy estrecha con el desempeño de la economía, lo que se refleja en los déficits presupuestales. Es por la importancia de esta interrelación entre el desempeño económico y la presupuestación que los diversos países han emprendido reformas presupuestales que les permitan mantener un equilibrio en sus finanzas públicas y abordar de manera más sostenible las cada vez crecientes demandas de la sociedad. (como se citó en Díaz, 2011).

La coordinación del presupuesto nacional se encuentra a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) que parte de lo general con la creación del Plan Nacional de Desarrollo, donde se incluyen los objetivos y metas económicas a los cuales se encamina el país, a lo particular con la creación de los Programas Operativos Anuales correspondientes a cada ente público que buscan apegarse al plan estatal y nacional.

Lo anteriormente mencionado debe contemplar la correcta aplicación de la Ley General de Contabilidad Gubernamental y la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que tienen como objetivo establecer los criterios generales que regirán la Contabilidad Gubernamental y la emisión de información financiera de los entes públicos y el correcto ejercicio del presupuesto a fin de lograr una adecuada armonización que facilite el registro, información y la fiscalización de los activos, pasivos, ingresos y gastos, permitiendo evaluar la oportunidad, objetividad, eficiencia, imparcialidad, honradez y lealtad con los que deben ejercerse los recursos públicos.

Pero ¿Qué tan cierto es que se logran alcanzar los objetivos económicos nacionales con la forma en la que se planea actualmente el presupuesto? ¿La poca veracidad y razonabilidad de la información financiera emitida por los entes públicos podría ser donde se encuentra parte de la raíz del problema? Resulta sumamente necesario analizar, regular y supervisar la forma en la que se están ejerciendo los recursos actualmente y hacia dónde se tienen que encaminar en realidad para lograr alcanzar objetivos reales y cuantificables que permitan un mayor desarrollo para nuestro país.

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